05/09/2018

Nuevas/viejas medidas y un mismo destinatario: el FMI

Mientras el gobierno busca soluciones financieras, la economía real se sigue derrumbando. El día a día que afecta la vida cotidiana de la mayoría de nuestro pueblo que vive de su trabajo o de changas o de planes,  no entra en las soluciones que este martes, una vez más, fue a negociar el ministro de Economía con el FMI. Allí les ofreció las medidas anunciadas un día antes por el presidente y por él mismo. Para la respuesta habrá que esperar. Red Eco Alternativo.


(Fabiana Arencibia- Red Eco) Argentina – Desde el inicio del mandato, los destinatarios de las principales medidas del cambio de Cambiemos fueron los poderes económicos concentrados, tanto financieros como con cierto sesgo productivo. Sectores que ya venían “llevándosela con pala” ya sea por “mérito propio” o por su asociación con los gobiernos de turno.

Recordemos la quita de retenciones a las exportaciones de la industria manufacturera, del sector agropecuario (excepto la soja cuya reducción seria gradual) y la minería; la liberalización del mercado de cambios; la no obligatoriedad de liquidación de divisas a los exportadores; las rentabilidades exorbitantes de las Lebac (que pasaron del 28% en 2015 a superar el 50% en plena crisis 2018); la apertura de importaciones (a través de eliminar trabas por ellos definidas como burocráticas); la reforma Tributaria que estableció la baja en la tasa del Impuesto a las Ganancias de las empresas (de 30 a 35% ) y del Impuesto a los Bienes Personales (de  1,25% para tenedores de bienes superiores a 5 millones de pesos, a  0,25% en forma progresiva hasta el 2019).

Con estas medidas liberó de pagar impuestos a los sectores mayoritariamente concentrados y extranjerizados y dio vía libre a la especulación de grandes masas de dinero para poner el precio del dólar donde les conviniera para cerrar así el negocio con la compra-venta de las Lebac.

El gobierno, ahora más PRO que nunca, vuelve a proponer medidas orientadas a “curar” los problemas financieros porque no piensa, ni se plantea, que es desde lo económico la única forma de salir de una crisis que se visualiza como terminal. Y sigue insistiendo que es el FMI quien puede dar credibilidad a su política para que el “mercado” devuelva la confianza perdida. Aunque ese “mercado” este año haya fugado ya  20.000 millones de dólares de divisas.

Las medidas anunciadas por el ahora ministro de Economía Nicolás Dujovne en su conferencia de prensa posterior al discurso vacío del presidente, son nuevas/viejas medidas que siguen mirando a esos mismos sectores. Le habla a ese mercado, le habla a los especuladores, le habla a los mercados internacionales, le habla al FMI.  Y trata de convencerlos/nos que más allá de errores que ahora reconocen, las responsabilidades están afuera – China, EEUU, Turquía –  y en los “cuadernos de la corrupción kirchnerista”.

¿Por qué piensan que con las mismas medidas que se vienen tomando, donde el único flanco que se ataca es el financiero, se obtendrían diferentes resultados a los que llevaron de una crisis a otra?

El objetivo de las medidas es achicar el déficit fiscal primario que será en 2018 de 2,6% del PBI y llevarlo a CERO en 2019. Es lo que Dujove le presentó ayer martes al FMI para que nos adelante los desembolsos que el organismo tenía previsto darnos en 2019, 2020 y 2021, según el acuerdo firmado en junio y que a poco de andar, ya se nos tornó incumplible.

Aclaremos que al organismo no le interesa el déficit financiero que provocan los intereses de la deuda. Por eso se insiste en equilibrio fiscal “primario”, o sea la diferencia entre los ingresos menos los gastos, antes del déficit que generan los intereses del endeudamiento. Recordemos que dentro de los gastos, los intereses ocupan hoy el segundo lugar en las erogaciones significando, por ejemplo, 5 veces el presupuesto destinado a las universidades.

Para poder cubrir ese rojo primario, por primera vez en su gestión, el gobierno meterá mano a los ingresos a través de un impuesto temporario.  Se generalizan así las retenciones a las exportaciones. Para la industria primaria serán de $ 4 por cada dólar que exporten y de $ 3 por cada dólar para el resto de las exportaciones.  Parece un chiste que  en un contexto de devaluación constante de la moneda, se establezca un importe fijo en pesos que se licuará rápidamente con la inflación.

Para que estas retenciones no afecten a las exportaciones de derivados de soja (porotos, harinas y aceite), que son del 25,5%, la medida para este sector es adelantarles la rebaja de las mismas al 18% y así alivianar el impacto de agregar las nuevas retenciones anunciadas.

Por el lado de los gastos seguirán los recortes que esta vez alcanzarán a los gastos en obras públicas, a los subsidios a la luz y el gas (aumento de tarifas). Además pasarán a las provincias y a los municipios, los subsidios al transporte automotor que no depende del Estado Nacional y la tarifa social eléctrica. Se congelará el ingreso del personal estatal, además de otros gastos de la administración nacional para lo cual redujeron a la mitad los ministerios, quedando con rango de secretarias los de Trabajo, Salud, Ciencia  y Tecnología y Cultura, entre otros. Varias entidades del ámbito de la Salud y del Trabajo salieron a repudiar esta decisión por lo que implica respecto a la defensa de los derechos al trabajo y al acceso a la salud. (Ver Contra la compactación de derechos)

La única medida parcial orientada a los más postergados fue la aprobación de un adicional por única vez para quienes perciben la Asignación Universal por Hijo (AUI), uno en septiembre ($ 1.200) y uno en diciembre ($1.500).

Dujovne volvió al FMI

En la Conferencia de Prensa realizada este martes por el Ministro de Economía, luego de la reunión mantenida con el FMI con el objetivo de conseguir que el organismo desembolse ahora lo acordado recibir en los próximos tres años, Dujovne  dijo que para que el organismo acepte la nueva propuesta hay que esperar.  “No puedo dar hoy tiempos para el acuerdo”, dijo el funcionario de la cartera económica. Es que debe reunirse el Consejo Directivo del FMI (Board) en la segunda quincena de septiembre para autorizarlos. “Pretendemos que sea votado pero debe pasar por distintos departamentos del Fondo y por más que haya entendimiento luego debe ser llevado a la Junta Directiva”, aclaró el Ministro.

Habló de la revisión del acuerdo para “mejorar los términos”  y para “reforzar el programa”, en referencia a lo firmado por Argentina hace apenas dos meses.  Se trata de ver “cómo seguir avanzando para que el impacto de todo el apoyo recibido de la comunidad internacional en junio pueda materializarse en la mejoras de los indicadores financieros en Argentina”. “No puedo dar precisiones. Estamos discutiendo aspectos de política fiscal y monetaria”, dijo.

“Hemos hecho avances” dijo por su parte la directora del FMI Cristine Lagarde y agregó que confía en que Argentina va a poder hacer frente a este “contexto económico desafiante”.

“Estamos confiados en que Argentina marcha a una posición fiscal mucho mejor que la que tenía (..)  hay una fuerte mejora en los indicadores de nuestra solvencia externa, estamos reduciendo fuertemente nuestro déficit en la balanza de pagos. Entonces el mercado ve a Argentina dando progresos en materia fiscal, adaptarse al nuevo contexto de financiamiento externo “, expresó este ministro que pareciera no ser de Argentina.

Queda claro que nada va a cambiar. Todo irá viento en popa para el negocio de los capitales especulativos.   El Fondo no nos presta para generar riqueza ni para producir. Es para poder pagarle la plata que nos presta.

Por su parte, el presidente Mauricio Macri habló hoy en el cierre de la Conferencia Anual de la UIA. “Tengo claro el camino para salir de esta tormenta. La salida es aprobar un presupuesto equilibrado. Cualquier estrategia para el desarrollo es el equilibrio fiscal. Es el único camino, no tenemos otro. Basta de pensar en soluciones mágicas. Los argentinos tenemos que hacer los deberes. Por más apoyo que nos estén dando,  es nuestra tarea. Estamos cambiando, lo estamos haciendo de raíz, sin atajo, sin corrupción. Llegó el momento de superar el pasado, de tener el país que merecemos, con transparencia, con un sistema honesto”.

Y para justificar la aplicación del impuesto a las industrias les dijo a los empresarios: “Somos la generación de la transición. Por eso les pedí que hagan el mayor aporte. El impuesto es malo y va en contra de lo que queremos fomentar pero se trata de una medida transitoria. Su aporte es fundamental. Lo que están haciendo es acompañar especialmente a los más débiles a los que más lo necesitan. Y yo se los quiero volver a agradecer. Y también decirle que es una oportunidad para ustedes porque le da una enorme autoridad”,  les dijo mientras los invitó a sentarse en la mesa de negociaciones.

La otra Argentina

La vida del presidente – esos últimos 5 meses que definió en el discurso de ayer como “los peores de su vida” – dista mucho de ser la que golpea a los desocupados, a los cesanteados por su política y su gobierno, a la de los que siguen sumidos en la pobreza estructural desde hace años, a la de trabajadores y trabajadoras que viven de un salario que se cae al ritmo de la inflación. Es una burla de su parte victimizarse como si nada tuviesen que ver sus decisiones políticas con este estado de cosas.

Mientras se avecinan nuevas subas en las tarifas del gas (según el gobierno serán del 30% para octubre contra el aumento del 200% que pedían las distribuidoras), la inflación estimada por el gobierno para este año es de un 42%, el combustible sigue en aumento (con el impacto que trae en los precios en general y los alimentos en particular), la caída en la actividad puede llegar según datos oficiales al 2,4% (con sus consecuencias de recesión y pérdida de puestos de trabajo), los haberes de los jubilados siguen perdiendo frente al aumento de los precios (porque se ajustan en un 70% por la inflación de meses previos menores a las actuales) , nada hace pensar que ningún salvataje financiero pueda enfrentar estos problemas que son económicos y estructurales.

Como siempre, las crisis castigan a quienes viven de su salario y a los más postergados.  La única preocupación que los puede alcanzar respecto a si el dólar sube o baja, es porque lo que comen cada día esta dolarizado, en una economía dependiente del dólar, como es la nuestra.

Para muestra basta leer el relevamiento que el ISEPCI hace mensualmente de los 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CAB) desde el Índice Barrial de Precios (IBP), en 20 distritos del Conurbano Bonaerense. En agosto los precios aumentaron 3,64% y esto confirma que en ocho meses la CAB aumentó 30,32%

Una familia de dos adultos y dos niños pequeños al final de 2017 requería $6.144,98 para solventar su consumo mensual de alimentación, mientras que en agosto pasado debió contar con $8007,93 –o sea $1862 más que en diciembre- para cubrir los mismos gastos.

Si los aumentos continuaran al mismo ritmo, dice el relevamiento, a fin de 2018 el incremento total estaría cercano al 44%. “ Desde principios de año la inflación de la Canasta de Alimentos lejos de atenuarse se fue acelerando, por lo que esta proyección podría quedarse corta”, agrega.

Estos datos debería leer el señor Presidente cuando habla de que estos cinco meses fueron los peores de su vida. Estos datos debería también leer el ministro de Economía cuando afirma que las “finanzas” van mejorando, que mejora nuestra “solvencia externa”, que el “mercado” nos ve dando “progresos en materia fiscal” y que nos estamos “adaptando” a nuevo “contexto financiamiento externo”.



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