13/03/2018

Las Madres distinguieron a “Mujeres militantes de la vida”

En el marco del Día Internacional de la Mujer fueron homenajeadas por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y el colectivo del Centro Cultural de la fábrica recuperada Industria Metalúrgica y Plástica Argentina (IMPA) un grupo de mujeres que se destacan por su militancia en espacios sociales, laborales y de derechos humanos. Por Liliana Giambelluca para ANRed/Fotos: Reinaldo Ortega y Pedro Galíndez.


Un prolongado aplauso resonó este sábado al atardecer en las paredes de la sala de teatro de la antigua metalúrgica del barrio de Almagro cuando ingresaron Mirta Baravalle, Elia Espen y Nora de Cortiñas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, junto a Alicia Unzalu, coordinadora del Centro Cultural IMPA, para abrir el acto en homenaje a quince mujeres que provienen de diversos espacios sociales, laborales y de derechos humanos.

A partir de media tarde y ante una sala colmada, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer se distinguió a las siguientes “Mujeres militantes de la vida”: Edith Garay de la Cooperativa La Matanza de Isidro Casanova; Dora Barrancos, socióloga, historiadora y feminista; Jaqueline Flores, referente sindical de la Rama Cartonera de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP); Analía Rivadera, miembro activo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo; Karina Nicoletta, Secretaria de Género de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro; Alicia González, miembro de la Parcela del Centro Ecuménico de Educación Popular (CEDEPO) de Florencio Varela; Karina Almirón, profesional de la salud especialista en cáncer despedida del Hospital Posadas; Myriam Bregman, abogada, legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el Frente de Izquierda (FIT); Mónica Alegre y Vanesa Orieta, madre y hermana de Luciano Arruga; Soledad Pozzuto, secretaria de Género y Derechos Humanos de la Junta Interna del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE); Graciela Fernández Riva, licenciada en Enfermería y docente universitaria; Liliana Alaniz, abogada integrante de la Asociación de Profesionales en Lucha (APeL) y militante del Partido Obrero; Inés Alderete y Emilia Vasallo, miembros de Familiares de Víctimas del Gatillo Fácil.

“Nosotras seguimos resistiendo”

Karina Nicoletta puntualizó que se viven “momentos de profundo retroceso para las trabajadoras y nuestras organizaciones” y que “en el movimiento de mujeres entendemos que la unidad y el trabajo colectivo es el único camino”. Por su parte, Karina Almirón, despedida del Hospital Posadas junto a más de 120 trabajadores a principio de año, prometió “no aflojar, por nosotras, por nuestros puestos de trabajo y por la salud de nuestro pueblo”.

Profundamente emocionada, Mónica Alegre resaltó que las Madres de Plaza de Mayo le marcaron su camino para luchar por el esclarecimiento de la desaparición y asesinato de su hijo Luciano Arruga, a quien dedicó el reconocimiento que recibió: “Negro, mirá, es tuyo porque hicimos las cosas bien. Esto es por ser un negro villero que se negó a robar para la policía”, dijo sin poder contener las lágrimas en referencia a efectivos de la Policía Bonaerense que en varias oportunidades le habían ofrecido al adolescente un arma y “garantías” para robar.

Inés Alderete se lamentó que su lucha en el movimiento contra el gatillo fácil “no sirve” porque “el Estado nos sigue matando pibes”. Del mismo espacio también recibió una distinción Emilia Vasallo, quien resaltó que continúan los casos de gatillo fácil en el país, los que se ven reforzados por el aval que el mes pasado le dio el presidente Mauricio Macri a Luis Oscar Chocobar, policía que mató a un joven que robó a un turista estadounidense en el barrio de La Boca.

A dos semanas de cumplirse un nuevo aniversario del golpe cívico-militar que dio inicio al terrorismo de Estado más brutal que se vivió en la Argentina, y en el marco de la permanente pérdida de conquistas laborales, sociales y de derechos humanos, Graciela Fernández Riva, quien siempre se hace tiempo para dar asistencia profesional a quienes sufren alguna dolencia, a comunidades de pueblos originarios y acompañar luchas por los derechos humanos, destacó que la atención de la salud es “un derecho del pueblo”, saludó a sus compañeras despedidas del Hospital Posadas y resaltó que “No nos olvidamos. No nos reconciliamos. No perdonamos. Memoria, verdad y justicia. Nosotras seguimos resistiendo”.

Alicia Unzalu recibió una distinción “de sorpresa”, ya que la decisión de premiar su trayectoria militante y su intensa labor en ese espacio se mantuvo en secreto por parte de sus compañeras/os del Centro Cultural IMPA. Además de sus palabras de agradecimiento, se solidarizó con los 219 trabajadores despedidos de la Fábrica Militar de Azul, que cerró sus puertas en enero de este año, y pidió a los presentes un aporte para el fondo de lucha obrera de Fanazul.

“El día que nosotras no estemos, ustedes seguirán luchando”

Cerraron el acto-homenaje las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Nora Cortiñas resaltó la importancia de reunirse en “estos días que pasan cosas graves” en el país “para seguir luchando” y recordar que “los 30 mil detenidos-desaparecidos están presentes. Ahora y siempre.” Mirta Baravalle lamentó sus “últimas ausencias en las actividades donde se reclamaban derechos” y aclaró que buscó “preservar” su salud a fin de “poder estar en condiciones para compartir este momento con las mujeres, a quienes siento como mis hijas”.

Con un emotivo discurso Elia Espen dijo “me levanta mucho el espíritu saber que el día que nosotras no estemos, ustedes y otras generaciones seguirán luchando”. Agregó que las Madres “no hubiéramos podido hacer mucho si no hubiésemos tenido a nuestro lado gente como ustedes”, y que por ello estaba “infinitamente agradecida”.

Puntualizó que “No es una gran virtud luchar” por la detención y desaparición de un hijo. “¿Qué hubieran hecho ustedes en nuestro caso? Pienso que hubiesen hecho exactamente lo mismo”.

Finalmente manifestó que días pasados se indignó cuando conoció la noticia de que el Gobierno evalúa conceder el beneficio de la libertad condicional o prisión domiciliaria a 96 represores condenados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Con la mira puesta en que ello no suceda, Elia Espen dijo: “Les pido por favor, si llegan a otorgarles la prisión domiciliaria, ayúdennos. Hagamos fuerza para que eso no suceda”.



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