22/12/2017

Los violentos de Siempre (I)

La sucesión de episodios en relación a las leyes sancionadas, movilizaciones y represiones de los últimos días contó también con un incremento de la violencia ejercida por los medios hegemónicos. Desde la difusión de noticias falsas, luego desmentidas (como la muerte de un policía) hasta la persecución de personas exhibiendo fotos y datos personales casi siempre sin prueba alguna de los hechos de los que se los acusa. Mientras los muertos y heridos son en su inmensa mayoría del lado de los manifestantes, es a ellos a quienes los medios criminalizan. Mientras se justifica el accionar de las fuerzas de seguridad varias preguntas resultan pertinentes a modo de respuesta: ¿Quién mató a Rafael Nahuel? ¿Qué hicieron con Santiago Maldonado? ¿Les importa realmente a quienes denuncian públicamente a “manifestantes violentos” el fin de la violencia? ¿Qué entendemos por violencia? Por Ramiro Giganti para ANRed.

Jueves 14: La sesión que no fue, la represión que no cesó

Mientras el Congreso estaba militarizado y las fuerzas de seguridad arremetían contra todo (manifestantes, diputados, periodistas, personas en situación de calle, etc.) la violencia se siguió ejerciendo también en gran parte de los medios. Desde la “teoría de los dos demonios” equiparando la piedra que pueda tirar un manifestante, con la desproporcionada represión de las fuerzas estatales. La violencia había comenzado el día anterior con la represión a diputados opositores.

El poder popular robado

Fue la gran movilización popular la que logró frenar esta engañosa ley de ajuste encubierto. Fueron miles de manifestantes rodeando el Congreso expresándose, ejerciendo su derecho. Sin embargo para el mundo virtual de quienes el día anterior informaban de la “bella tarde” mientras desde el gobierno se reprimía una movilización pacífica contra la OMC, esta ley fue frenada por quien la promovió y hasta atacó de manera violenta e infundada a toda persona que manifieste su disenso: Elisa Carrió. La diputada por el simple hecho de haber twiteado su desacuerdo si la ley salía por DNU, la misma no salió. De esta manera “el gran diario Argentino” buscó descalificar la masiva movilización que enfrentó este atropello aún frente a la feroz represión que resulta imposible ocultar. También siguió con su ciega promoción de quien, con muy poca presencia en las sesiones legislativas sigue siendo su “fetiche mediático”. La misma Elisa Carrió que con total impunidad se había burlado de la muerte de Santiago Maldonado comparándolo con Walt Disney (lo que además es una muestra de ignorancia, ya que Walt Disney está sepultado y su congelamiento no fue mas que un mito). Lo que hicieron los canales de noticias que le adjudicaron a un tweet el mérito de frenar la aplicación de la ley fue un robo: un robo simbólico al poder popular, a la movilización que frenó la medida.

Mientras el Jefe de Gabienete seguía provocando con declaraciones delirantes, las coberturas periodísticas de varios medios alternativos (incluido este espacio, donde además hubo un corresponsal baleado mientras cubría la manifestación) desmentían sus palabras.

Hubo medios que insistieron con su “teoría de los dos demonios” igualando a un pequeño y minoritario sector que tiró algunas piedras, con el desproporcionado operativo represivo. El ejercicio de la imaginación ante la relación con un caso tremendo resulta inevitable: si la Gendarmería fue capaz de reprimir con total impunidad en la Capital del País frente a todas las cámaras ¿Qué habrá hecho en la represión al Pu Lof Cushamen donde fue visto por última vez con vida Santiago Maldonado? Como no podía ser de otra manera, la portada de “el gran diario Argentino” al día siguiente desvió la información.

Viernes 15: Desinformar con una foto

Al día siguiente, la portada de “el gran diario Argentino” fue ocupada por una foto de un manifestante tirando una piedra. Innumerables fotos y videos de la gendarmería reprimiendo con total brutalidad fueron vistas en las redes sociales, medios alternativos, y hasta en noticieros cuando transmitían en directo. Pero por algún motivo “misterioso” la redacción del diario optó por poner esa foto en la portada. ¿Tendenciosos? Si usted tiene dudas recuerde el carácter asesino de la “crisis” que en junio del 2002 “causó dos nuevas muertes” durante una represión con balas de plomo por parte de la policía. Pero no hace falta retroceder tanto en el tiempo: durante aquella masiva y pacífica movilización del pasado 1 de septiembre en donde tuvo lugar un acto en Plaza de Mayo reclamando por la aparición con vida de Santiago Maldonado, que finalizó sin inconvenientes pero que en la desconcentración una fuerte represión y cacería logró que la portada no sea el acto sino los “incidentes”. Hace pocas horas se dio a conocer que quien arrojaba la piedra era un policía de la bonaerense llamado Daniel Ferrero, “El gran diario argentino” aclaró que en ese momento “estaba de licencia”. El violento resultó ser policía.

Las investigaciones posteriores comprobaron lo expresado en este medio y en tantos otros: los detenidos, en su gran mayoría, nada tuvieron que ver con los episodios de violencia que la policía denunció ese 1ro de septiembre, en la mayoría de los casos fueron detenidos muy lejos del lugar donde la policía declaró. Pero eso no fue informado por los medios hegemónicos, que si informaron sobre supuestos hechos de violencia acusando a los detenidos de ser sus autores. Tanto en aquella represión como en la ocurrida en las inmediaciones del Congreso, las fuerzas de seguridad tuvieron un mismo objetivo a quien atacar. Los periodistas. Ezquiel Hugo Medone y Juan Pablo Mourenza, los dos corresponsales de la Red Nacional de Medios Alternativos, habían sido detenidos y procesados por acusaciones falsas, su único “delito” fue filmar y registrar el accionar policial. Durante la represión en las inmediaciones del Congreso, Federico Hauscarriaga, de este medio recibió balazos de goma por parte de Gendarmería, también fue baleado Pablo Piovano fotógrafo de Página 12. Hubo agresiones a periodistas de otros medios (Perfil, C5N, Letra P, entre otros).

La justificación de un crimen

Un caso, que si bien tuvo presencia en los medios hegemónicos, y ya no la tiene, es el del asesinato de Rafael Nahuel. “Rafita” fue asesinado por un balazo en la espalda durante una represión ejecutada por el grupo Albatros, perteneciente a Prefectura Naval Argentina. La Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, había declarado que se trataba de grupos armados. Nada de eso fue probado, al contrario, la autopsia no solo confirmó que fue asesinado por la espalda mientras escapaba, sino que además no encontró restos de pólvora en sus manos.

Ninguna evidencia de armamento fue encontrada en la zona. Pero lo que quedó en el televidente y fue publicado en los medios hegemónicos, fueron las declaraciones de la ministra y a lo sumo alguna critica hacia la violencia “de los dos bandos” cuando solo fue probada la violencia y el uso de armamento letal de un solo bando. En dicha conferencia de prensa la Ministra atropelló derechos constitucionales y subliminalmente avaló la pena de muerte. La gravedad de esas declaraciones no fue señalada en los medios hegemónicos.

Los muertos y los heridos aparecen casi siempre de un mismo lado: los oprimidos. Sin embargo el abordaje mediático los presenta como “violentos”. O en los casos más moderados, cuando ya resulta muy evidente la mentira, se recurre a la conocida y vetusta “teoría de los dos demonios”, hablando de “incidentes” o “violencia de ambos lados”.

Ya se sabe que el lunes siguiente (18/12) el Congreso volvió a tratar un nuevo proyecto de ley en el que el oficialismo insistió con aprobar la reforma provisional. Hubo reuniones entre el Poder Ejecutivo Nacional y gobernadores provinciales buscando manipular los votos de los diputados. Hubo, nuevamente una masiva movilización en las calles. Y seguramente volvieron los violentos… a hablar de violencia en los medios hegemónicos.

 

Lunes 18

El proyecto de ley está convocado a tratarse a las 14hs, en caso de haber cuórum. El Congreso sigue vallado y rodeado de una fuerte presencia policial. Desde diversas organizaciones se convoca a movilizar a las 12hs. Desde las redes sociales muchas personas publican fotos de limones y máscaras ¿cuál es el mensaje? Movilizar igual a pesar de la represión y los gases. Manifestarse tratando de que el miedo a la represión no impida el ejercicio de la libre expresión.

Tras un fallo judicial se retiró a la gendarmería del operativo y se prohibió la presencia de personal de seguridad sin identificación en la manifestación. En Callao y Corrientes, poco tiempo antes que las columnas lleguen al Congreso, una gran cantidad de personal policial se encontraba entre micros y camiones estacionados. Algunos con uniforme, otros con una pechera celeste y una pequeña identificación.

La masividad de la movilización hizo imposible tener un diagnóstico preciso de lo que estaba pasando. Cuadras y cuadras de columnas de manifestantes que llegaban por distintos accesos. Al momento de comenzar la sesión las noticias circulaban de manera desordenada: “hay quórum: lo dieron 134 diputados” “hay represión en una esquina” “hay manifestantes que respondieron a los primeros gases y la policía retrocedió, en otra esquina”, “están saliendo 20 motos de policía en la calle Solís de cacería”, “un militante del FOL perdió un ojo”, entre tantas otras noticias. Mientras detrás de los cordones policiales se veía a un sector retroceder con escudos, grupos de policías iba a otros lugares (no los de los “enfrentamientos”) a cazar manifestantes a varias cuadras de distancia de donde volaban piedras y gases. Esto, que no es la primera vez que sucede, es importante informarlo ya que desde los medios hegemónicos hubo una fuerte campaña de criminalización a manifestantes que habían sido detenidos en esta situación: a cuadras de distancia de la primera línea de manifestantes que hicieron frente a la represión.

El doble discurso de los violentos

Mientras la represión a modo de cacería seguía en las inmediaciones del Congreso, expandiéndose varias cuadras hasta la avenida 9 de Julio, los medios ejercían violencia criminalizando a manifestantes sin fuentes claras. Se habló de “incidentes” de “manifestantes violentos” y hasta se señaló a muchos de manera particular. Incluso en medios televisivos hubo conductores que mintieron sobre lo que los manifestantes que enfrentaron al represión usaron, hablando de “Tumberas” y difundiendo fotos de militantes que estaban detonando pirotecnia de venta libre. Algunos, más cautos hablan de que el uso de esa pirotecnia igualmente es peligroso y puede ser un arma, lo que no dicen es que las balas de goma también pueden ser letales si se tira a la cara. Al menos tres manifestantes perdieron un ojo por esas “armas legales”. Recordemos como Carlos Fuentealba fue asesinado. Sebastián Romero, bautizado por los medios como “el tumbero”, ató a un palo un mortero de pirotecnia que es de venta libre. Una foto, que no es la que muestran los medios hegemónicos, sino que fue tomada por detrás mientras Romero detona el mortero, muestra la dirección de la pirotecnia a donde Romero había apuntado, que no era el cuerpo de los policías sino hacia arriba para que el estruendo detone en el aire, arriba del cordón de seguridad. Las apreciaciones sobre si está bien o mal lo que hizo Romero quedan para cada lector/a. Lo que supone el compromiso del comunicador es informar lo ocurrido, algo que no fue realizado correctamente desde los medios hegemónicos. De eso se trata el oficio del periodista, ese que muchos noticieros de televisión están denigrando una y otra vez.

Pero el dato más curioso es el doble discurso en relación a manifestantes que se enfrentan a las fuerzas represivas según la conveniencia política. El pasado 3 de mayo, “El gran diario argentino” publicó una nota “de color” sobre una manifestante opositora venezolana que le arrojaba piedras a la policía a quien apodaron como “La mujer maravilla”, presentándola como un “modelo de vida” ya que es “modelo y deportista”. El contraste con lo publicado en mayo, aparece el discurso de “los violentos” para justificar cualquier cosa.

Al momento de terminar esta nota, ni los medios hegemónicos ni las instituciones gubernamentales dieron a conocer el nombre de los oficiales que atropellaron manifestantes. Tampoco de quienes gasearon a jubilados o tiraron a los rostros de los manifestantes, que como fue mencionado anteriormente, al menos tres manifestantes perdieron un ojo por este accionar represivo.

Martes 19 de Diciembre, el “deja vu” del 2001

Por la noche, la jornada cerró con cacerolazos, al ser las 0hs, las cacerolas sonaban como lo habían hecho 16 años atrás. Hubo quienes intentaros desviar el reclamo informando lo contrario a lo que ocurría, diciendo que el cacerolazo era a favor del gobierno cuando fue exactamente lo contrario. El diario “La Nación” tituló diciendo que los cacerolazos eran en contra de la violencia. Sorpresivamente quien escribe esta nota coincide: el cacerolazo fue contra la violencia de quienes condenan a millones de trabajadores y jubilados a la miseria. Fue contra la violencia de las fuerzas represivas, contra la violencia de los diputados que dieron quorum a las reformas. Es por ello que la pregunta al principio de la nota resulta nuevamente pertinente: ¿Qué entendemos por violencia?

Durante los días siguientes la campaña violenta de criminalización de la protesta y contradicciones mediáticas no cesó y probablemente en los próximos días los episodios de violencia mediática sigan.



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